que mis pensamientos danzaron
alrededor de mi cerebro.
Los escuché un momento.
Me decían el por qué la inspiración vagaba
en un limbo misterioso de abandono.
No estás enamorada, opinaron,
y no puedes escribir sobre el amor.
La imaginación y la fantasía te fallan.
Cerrando los ojos me dije:
Sí, estoy enamorada
pero no sé cantarle a ese amor.
Solo le digo de vez en cuando
que no me lleve donde habita el olvido.
Me senté en la cama
y le di gracias a la “vida”
mi amor presente.
Los pensamientos callaron
mientras oía a lo lejos unas campanillas
y un aroma a lilas que me despertó.
Me di cuenta que lo dicho era una ensoñación
con una realidad:
De la vida, sí.

