Benedetti
No sabes como necesito tu voz,
necesito tus miradas
aquellas palabras
que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior,
necesito la luz de tus labios,
¡Ya no puedo seguir así!
Ya no puedo
mi mente no quiere pensar,
no puedo pensar nada más que en ti.
Mi fuente de vida se está secando
con la fuerza del olvido...
me estoy quemando.
Elda
Amigo Mario, ¡que exagerado!
tus palabras me abruman
y creo que no es para tanto
pues solo nos vimos tres veces
y ni enlazamos las manos.
Fueron miradas furtivas
aunque estuvimos de frente
y ahí quedaron pendientes
por si había más días.
Yo también me acordé de ti
por tus palabras de halagos
que llegar no me llegaron
pues fácil es decir
pero, mi corazón es muy sabio.
He de decirte una cosa y,
no quiero que te haga daño:
No pienses tanto en mi
verás que no es para tanto.
Practica pues el olvido...
que no se seque tu fuente
ni salgas chamuscado.

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