Mientras el reloj me mira
dejo ideas esparcidas
y no sé que voy a pintar con ellas
en este cuadro vacío.
Las pinturas que tengo
se encuentran desecadas
por el tiempo transcurrido.
Los pinceles están pegados
como mis sentimientos,
hacinados no sé en que lugar,
y no puedo disolverlos.
La inspiración no llega,
la papelera me llama,
y el punto final está conmigo,
pero no quiero prestarles atención
porque solo pienso
en el punto y seguido
para tener una opción.
Miro por la ventana,
y el día es hermoso.
Un día auténtico de primavera.
Temperatura suave
y una tímida brisa
que acaricia el verde intenso
de las hojas adolescentes
que nacieron en esta época.
El cielo tiene un velo deshilachado
de nubes que opacan el sol.
Y es un día estupendo
para no sentir calor.
La vida sigue y contenta estoy.
La inspiración no me ha ayudado,
pero con unos amigos casi hermanos,
a comer voy.
Para mi la comida es lo de menos,
lo importante es compartir
un tiempo que será hermoso y bueno.
………….
Pensando estoy que,
el futuro no existe
mientras escribía se volvió presente,
y en este momento ya es pasado
después de este punto final
tan poco inspirado.
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