de mucha calentura,
la naturaleza recibió
agradecida un llanto
qué duro toda la noche.
Amaneció por el horizonte
un sol hermoso
entre el espeso monte
acariciando los árboles
qué brillaban como estrellas
en una noche sin velos.
Se respiraba puro oxígeno
aliviando los pulmones
de polvo y paja...
Es temprano,
duermen los corazones
de los jóvenes fiesteros
en agosto y septiembre.
Todo, está en silencio,
solo los pajarillos revolotean
buscando alimento fresco
entre las gotas que han quedado
de una noche lluviosa.
El lago también se encuentra en reposo
de la gran afluencia en este tiempo.
Mucha gente en todos los pueblecillos
que dificultan las compras.
Cuando termine el tiempo estival,
alegría para la naturaleza
y sus verdaderos habitantes:
Ciervos, jabalíes,
y entre otras especies,
el emblema de esta zona:
el lobo ibérico.
Y ahora ya, a pisar asfalto
hasta cualquier día que nazca
un deseo de volver, y volver,
a los brazos otra vez
... del silencio,
cuando el viento silbe
en las desnudas ramas
y el frío hiele las madrugadas;
o quizás antes,
cuando esas ramas
vistan los colores del otoño
y vayan alfombrado
los caminos de hojas
que se descosen
porque llegó su tiempo.
Y volveré a mirar por esa ventana
para ver el monte tintado,
y respirar la pureza del aire
para mi alma urbana.
