Lo importante no es llegar a la cima,
sino disfrutar el camino.
Deja que tus pasos gocen lo andado,
no pises las hojas de otoño
ni las flores del campo...
Mira las nubes, el azul soleado,
el campo verde, los trigales dorados,
y todo lo bello que tus ojos abiertos
te van regalando.
Elda

jueves, 24 de septiembre de 2026

Un día de verano

Después de unos meses
de mucha calentura,
la naturaleza recibió 
agradecida un llanto
qué duro toda la noche.

Amaneció por el horizonte 
un sol hermoso
entre el espeso monte
acariciando los árboles 
qué brillaban como estrellas
en una noche sin velos.

Se respiraba puro oxígeno
aliviando los pulmones
de polvo y paja...

Es temprano,
duermen los corazones
de los jóvenes fiesteros
en agosto y septiembre.

Todo, está en silencio,
solo los pajarillos revolotean
buscando alimento fresco
entre las gotas que han quedado 
de una noche lluviosa.

El lago también se encuentra en reposo
de la gran afluencia en este tiempo.

Mucha gente en todos los pueblecillos
que dificultan las compras.

Cuando termine el tiempo estival,
alegría para la naturaleza
y sus verdaderos habitantes:
Ciervos, jabalíes, 
y entre otras especies, 
el emblema de esta zona: 
el lobo ibérico.

Y ahora ya, a pisar asfalto
hasta cualquier día que nazca
un deseo de volver, y volver,
a los brazos otra vez
... del silencio,
cuando el viento silbe 
en las desnudas ramas 
y el frío hiele las madrugadas;
o quizás antes,
cuando esas ramas
vistan los colores del otoño
y vayan alfombrado
los caminos de hojas
que se descosen 
porque llegó su tiempo.

Y volveré a mirar por esa ventana 
para ver el monte tintado,
y respirar la pureza del aire
para mi alma urbana.






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