Llegamos al lugar
cuando se abrían
los ojos de la aurora,
pero ya es de día.
Estoy emocionada,
voy a volar más alto
que las golondrinas.
Los globos,
gusanos gigantes
descansan en la tierra,
esperando que su vientre
comience a crecer
para ofrecer los colores
a las miradas atentas.
La ilusión me recorre el cuerpo,
llegó la hora.
Serenamente noto la elevación.
Cierro los ojos para escuchar.
Arriba, todo es silencio
solo roto por el fogonazo
que calienta el aire interior,
medido por el avezado piloto.
Un paseo largo por el aire,
y se cumplió el deseo.
La hermosa ciudad del Acueducto
a nuestros pies,
con su Alcázar de cuento,
y la bella y elegante
Dama de las Catedrales
con esas torres de encaje
que miran al cielo.
Es un beso en los ojos
y en el corazón
porque allí, en lo alto...
se para el tiempo.
Parecía que no,
Pero el insomnio
va entrando en la noche,
o la noche en el insomnio.
Sin embargo
el pensamiento está dormido,
por lo tanto me centro
en las percepciones.
Es una noche sin luna,
muchas estrellas titilan en el firmamento.
La aldea vacía, en silencio.
Solo una respiración... la mía,
tan silenciosa, tan pausada, tan…
Hay una luz que me acompaña,
es la farola de la calle
a unos pasos de mi ventana.
Miro al horizonte y solo oscuridad.
El monte ha desaparecido
fundido en la penumbra.
Dicen que en la oscuridad
surgen los sueños,
no será esta noche sin luna,
sin imaginación, o sin cuentos.
No hay susurros,
ni siquiera susurra el viento
y el pequeño río
parece que también quedó en silencio.
Algo tiene la noche de valiente y hechicera,
cuando de la naturaleza se lleva los colores
y solo el día los recupera.
¿Cómo fueron aquellos días
cuando las palabras
se unían al pensamiento
y sin voz hablaban?
¿Qué me motivaba?
¿Dónde está la motivación que me visitaba?.
Pienso, busco, pero no encuentro.
Siento que ya no me seduce nada.
Todo es tan real, y malo lo que nos rodea
que no merece ponerle galas.
Mis ojos miran distraídos
y disfrutan del paisaje que puedan ver.
La mirada va libre,
se queda colgada de cualquier flor
que nace en una grieta del asfalto
o en la orilla seca
de una vereda campestre.
El pensamiento en suspenso,
silencioso, mudo y sordo,
como el ocaso de una tarde que termina
mientras el sol dice... Volveré.
Una mariposa se detiene en mi regazo
con sus alas de seda blanca,
quedo inmóvil para que no se vaya
como se fue el loco pensamiento,
la imaginación,
la fantasía,
el amor.
¿Dónde está la motivación?
¿Se quedaron en los años ya cumplidos?
Diría que sí,
porque cuando miro en el espejo,
me "desmotivo".
¿O será que las preferencias han cambiado
como cambia la piel
de un cuerpo envejecido?.
.......
¿Puede ser?
¡Yo qué sé!
Me he dado cuenta que ésta última expresión la uso con mucha frecuencia últimamente.
¡Me resulta tan cómoda! 😃
Bécquer
Elda
Bécquer
Volverán
las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y
otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se
abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas
mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas...
¡no volverán!
Elda
Bécquer
Volverán
del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu
corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero
mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su
altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no
te querrán!
Elda
Tuvimos la dicha de conocerte.
Hermoso tiempo que resultó
efímero y frágil
como fino cristal
que con un soplo de brisa
se quiebra en mil pedazos.
Subí la montaña
con la imaginación
a ver si te encontraba
entre las alas del viento
que surcan cerca del cielo,
pero nada vi.
Llevaba un mensaje para ti
que me dejó mi luna triste
cuando roza el horizonte,
y decía así:
Mi cuerpo y tu alma
juntos para siempre
impresos en papel de luz
donde el recuerdo permanece,
donde la belleza duerme
y no trasciende en el tiempo.
Tuvimos la dicha de conocerte,
pero te apagaste en plena luz
como el sol cuando llega la noche.

Al otro lado de la mañana
vi crecer tu sonrisa sombría,
no iluminaba tu entorno
y la atmósfera se desvanecía.
¿Qué tienes ojos de diciembre,
que no miras como mirabas?.
la profundidad del universo
sin luna ni estrellas,
todo opacidad y descontento.
Pon tu mirada de abril,
porque no puedes cambiar
el curso de la naturaleza,
y disfruta lo que tienes
ese paisaje llamado privilegio
que se te ofrece tan cerca.
Mira con tu sonrisa de verano
que se luzcan tus blancas perlas,
y ameniza la música de tu verbo sabio
y dulce como un sutil beso
después de una lluvia errante de primavera.
Al otro lado de la mañana, te vi,
y no sé si me escuchaste,
pero te hablé debajo de la luna
y fue un maravilloso instante.
Regué con mis labios susurros al viento
y al parecer no llegaron,
y dando vueltas en el aire
se marchitaron.
Al otro lado de la mañana,
oscurecía ...
Sé que el reloj
Y, ya nadie mira mis ojos